Caminito de la Cordura

La actualidad en mi punto de mira.

El aire contagiaba melancolías,

en la lluvia de mezclaban lágrimas ajenas

que en vuelo venían a turbar

en negro mis ilusiones de atardecer.

Con la noche vino una nube a tapar el cielo,

metáfora gris; en claro de luna palidecían

mis penas orquestadas en clave de fa,

no hubo música celestial, arcoiris ni amanecer.

En la madrugada me adentré como cazador furtivo,

el acero se volvió contra mí, la sangre brotaba por doquier,

vi llantos y derrotas, y alado como el fénix,

el amor salió volando de alguna esquina oscura.

El día trajo Sol, que secó lágrimas

e iluminó cadáveres en la cuneta, sono trompeta

de retirada, y aceptando la derrota

volvimos reptando a nuestra cueva. Otro día había pasado.

agosto 3, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Mi vieja Olivetti

Mi vieja Olivetti es una máquina de escribir antigua que pertenecía a mi madre y que guardo con inmenso cariño. En ella escribí uno de mis cuatro poemarios. Aporrearla es tan inspirador… Acompañado de humo y café, ese trasto sabía sacar lo mejor de mí, exprimir el jugo de mis neuronas como ninguna y conseguir que pariese frases realmente bellas. De todas las mujeres que han entrado en mi vida, a ésta es a la que retendré con más ahínco.

Si mi vieja Olivetti hablase… contaría historias más fascinantes que el ojo de cristal de un viejo lobo de mar. De los siete mares. Han visto y oído tantas cosas esas teclas. Creo que en la letra “F” aún se conserva una lágrima que derrame por alguna ingrata. Como siempre sucede con mis mujeres, el nombre ya se ha desvanecido, ya sólo me interesa su historia. Digamos que se llamaba Penélope. Penélope tiene su pequeño espacio en mi vieja Olivetti, que no es sino una extensión de mi cuerpo, que me complementa y ayuda en mi labor diaria de lidiar con mi pasado.

Perdón, aún no os he dicho cómo es mi vieja Olivetti. Como el mar, era azul y su interior un misterio para mí. El carro de la tinta se atascaba a cada rato, y eso le daba más emoción al juego. Y he de reconocerlo, alguna vez también eso me sacaba de mis casillas. Sus teclas blancas, habían dejado de serlo. Con el tiempo y las historias, arrastraban marcas y manchas. Tiene cuatro muescas, hechas por mí, en un lateral. El papel solía engancharse al entrar, y la palanca para correrla, negra, se deslizaba a través de ella con infinita suavidad y elegancia. Era un gusto cambiar de línea…

Y mi vieja Olivetti os contaría historias de Penélope, de Eva, de María, de Lucía…de tantísimas… Y también estaría en situación de comentar la actual y desfavorable coyuntura macroeconómica mundial, rajaría a gusto de Carlos Marx o el mal llamado revolucionario Lenin, aún tendría palabras de cariño para el “Che” y de profunda admiración por Adam Smith o Keyness. Se le ve el plumero, lo sé, pero qué queréis, mi vieja Olivetti Studio 46 y yo compartimos muchas tardes y noches de alegres conversaciones. Hablábamos de todo, y sobre todo escribimos. Sus teclas justicieras no tuvieron piedad con gobiernos ni jueces. El anonimato sigue siendo nuestro escudo. Si mi vieja Olivetti pudiese hablar…

Pero los tiempos cambian, y en el mundo de hoy parece no tener cabida una vieja máquina de escribir, por muy romántico que sea el dueño. Mientras hablo con cariño y respeto de ella, le pongo los cuernos con mi nuevo ordenador portátil. Si me viese ahora, qué tristeza… Pero, por suerte para mí, además de inspiradora, amiga fiel, compañera de licores, incansable confesora, imperturbable saco de llantos, mi vieja Olivetti jamás fue celosa.

julio 14, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Lo que el futuro nos depara

“El medio es el mensaje”, MacLuhan dixit. Hablamos de comunicación. Es, sin duda, uno de los temas más abstractos, ambiguos, complejos y etéreos a los que el hombre se ha enfrentado en su existencia. ¿Qué es comunicación? Hay tantas respuestas como imaginaciones dispuestas a contestar a esa pregunta. Estudiando el tema en profundidad, se descubre que es un campo basto e inhóspito. Desde el desconocimiento puede parecer un corto sprint de aprendizaje, pero al sumergirnos en el estudio de la comunicación, uno se abruma al comprobar que ni una vida dedicada a ello puede saciar nuestra sed de conocimiento y respuestas. No lo digo yo, claro, lo dicen todos aquellos que ya han consagrado su vida a comprender los entresijos de una conversación, los misterios de una mirada significativa, el mensaje que nos manda un árbol cuando cambia el color de sus hojas…

Pero vivimos una época privilegiada. Es la Era de la Información. La edad dorada de la comunicación. Se están llevando a cabo cambios tan profundos e innovadores, que aún no sabemos qué nombre ponerles. Internet lo ha revolucionado todo, y estamos precisamente en el año del 20 aniversario de su aparición. Lo que ha pasado desde entonces a raíz de ello, es imposible de resumir aquí. Pero hay algo claro, ha abierto infinidad de puertas y derribado incontables muros. En la vida social, política, en la tecnología, la ciencia… Todo cabe en la red. Y ha terminado de expandir y consolidar lo que MacLuhan llamó “la aldea global”.

E internet ha traído consigo, inevitablemente, un nuevo lenguaje, nuevos modos de expresión e interrelación y nuevos modelos y jerarquizaciones sociales. Así las cosas, ¿qué futuro cabe esperar para lo que vertebra y es la causa misma de la sociedad, la comunicación? ¿Pasará el tratamiento y análisis de la información a manos de los robots, como postula la vicepresidenta de Google, Marissa Mayer? ¿De dónde y cómo recibiremos las noticias? ¿Qué noticias recibiremos?

La crisis afecta a todos, y a todo. El periodismo y la comunicación no son una excepción. Tanto es así, que el Senado norteamericano ha creado una subcomisión encargada de analizar la situación del Periodismo. Su presidente es ni más ni menos que John Kerry, miembro de la cúpula del Partido Demócrata y antiguo candidato a la Presidencia. La señora Mayer, antes nombrada, Arianna Huffington (creadora del primer periódico que funciona exclusivamente por agregadores, el “Huffington Post”), David Simon (celebérrimo periodista americano) y Steve Coll (antiguo director de la redacción del Washington Post) son los principales ponentes. El debate está muy claramente definido: los defensores de lo que no acaba de nacer (la nueva información) y los defensores de lo que no acaba de morir (el periodismo tradicional, pero no inmovilista). Hombres contra mujeres. Ultrarenovadores contra nostálgicos. Y viendo las ponencias, casi podríamos decir robots contra humanos.

En palabras textuales de la señora Mayer, en una de sus intervenciones en la comisión, dejó clara su postura: “Our misión is to organize the world’s information”, y también “each individual article should be self-sustaining”. “Nuestra misión es organizar la información del mundo” y “cada artículo individual deberá ser autosuficiente (en materia de financiación informativa)”. ¿Nuestra misión? ¿De quién? Pues de sus robots, los de Google. Así pues, serán las máquinas las que decidan qué información es esencial, y cuál superficial, qué publicar y cómo hacerlo. No será el intelecto humano el que lo decida, en su opinión, sino el cálculo de una computadora, resultante de una ecuación aproximativa y autoreguladora. La estadística y la rentabilidad, a la postre. Y el segundo entrecomillado es aún más inquietante, y es el lógico resultado de su primer postulado. Sólo verán la luz aquellos artículos, de manera individual siempre, que por sí mismos sean capaces de autofinanciarse; los que consigan por sí mismos, por el tema que tratan, financiación publicitaria. Así, llegaremos al sin sentido de que un artículo sobre cosmética facial se publique on-line, en una url con publicidad de una determinada marca de cosméticos. Pero otro que hable de la última sesión parlamentaria de control al gobierno jamás saldrá a la luz, ¿pues qué empresa verá incentivos en patrocinar dicho contenido?

La señora Huffington, también dentro de la tesis de que el periodismo tradicional es no ya un ente moribundo, sino un cadáver, sostiene ideas poco esperanzadoras para el periodismo y la comunicación tal y como hoy en día se conciben. Pero con un concepto bien distinto. Parte de la base de la información y los periódicos por agregadores, es decir, pequeños “collages” informativos, que atrapan noticias de aquí y de allá, y lo mezclan en un batiburrillo informativo que muestra únicamente las noticias más consumidas por el publico en general. Pero acaba poniendo al “periodismo ciudadano” en el futuro del periodismo. ¡Periodismo ciudadano! Cada cuál, con su blog, al ser testigo de una noticia, le dará eco en la aldea global. Es decir, como muy bien contraargumentó David Simon, que si un vecino con acceso a la información es considerado un periodista profesional, de igual forma ese vecino con una manguera es un bombero, aunque el resultado no sea demasiado efectivo. Dicho de manera corta y vulgar, “la verdad estará en la Wikipedia”, con todo lo que ello acarrea.

¿Cuáles son las consecuencias de estos argumentos? Muchos, y preocupantes. Desaparición del factor humano, de las redacciones de los periódicos, del periodismo de investigación. Pero no las minusvaloremos. Si desapareciesen los periódicos y los contenidos periodísticos fueran distribuidos según el criterio de Google, sin el periodismo de investigación (redundancia aceptada, ya que todo periodismo debe ser de investigación, desde el que destapa un escándalo, a la crónica deportiva de un partido de hockey), jamás saldrían a la luz casos como los del Watergate o los GAL. Los gobiernos camparían a sus anchas, haciendo y deshaciendo a su antojo, sin que los ciudadanos puedan saberlo, pues quién se molestará en hacer ese seguimiento… ¿Las cámaras de Google? Y más importante todavía en este nuevo contexto, ¿qué empresa, o sector, financiaría la obtención de dicha información?

Así pues, Internet, y por extensión las máquinas y mecanismos que propiciaron la aparición de la comunicación de masas, de “la aldea global”, pueden ser el arma que las destruya. Tan rápido se puede pasar de la ilusión primeriza de un futuro ilimitado de posibilidades, de campos abiertos en la comunicación, al oscurantismo informativo medieval, en el que el pueblo llano no sabía nada de la diplomacia o los asuntos de su país. Una herramienta, algo tan útil como una convencional llave inglesa, puede causar mucho dolor cuando se nos cae en los pies, o cuando se usa indebidamente.

¿Y qué dicen los defensores de lo que aún no está muerto? Pues que Internet es una herramienta para los humanos, jamás su sustituto. Y por encima de todo, que el periodismo es una profesión, que el periodismo hace al periodista. Los blogs, esos pequeños parásitos que maman de la información publicada por los periódicos, pueden comérselos al final. Pero no se posicionan contra los blogueros, al revés, éstos están considerados muy positivamente como individuos que analizan las noticias. Pero primero ha de haber noticias, materia prima del periodismo, y que sólo podrán ser fruto del trabajo de una gran redacción de un diario. El periodista, venga del campo que venga, ha de ser un profesional serio. Ha de ser historiador, fotógrafo y metereólogo. Ha de conocer el pasado, para contextualizar la noticia, ha de ser testigo directo de la propia noticia, y debe ser capaz de analizar las consecuencias de la misma. Pero la economía siempre aprieta, y actualmente, ahoga. En los tiempos que corren, los accionistas están más inquietos de lo habitual, al ver incierto el futuro de su inversión. Las ventas caen, la publicidad de los periódicos se desploma. ¿Cómo garantizar el futuro del periodismo convencional? Adaptándose, como siempre ha hecho el ser humano ante cualquier gran cambio. Explotar las posibilidades de la red, y sobreexplotar los recursos del medio escrito. La multiplataforma. La integración de las redacciones. Una marca (El País, El Mundo, Antena 3…) con múltiples plataformas, con videoblogs, chats, noticias impresas y digitales. El periodista especializado en un campo, que elabora la misma noticia para la edición impresa y digital, que hace un “breaking news” y una reseña, que elabora un videoblog informativo y escudriña el significado de la propia noticia en un largo artículo de análisis. La tecnología pone al servicio de los periódicos las herramientas para que un mismo especialista en un tema transmita el mensaje por múltiples canales.

El futuro, en definitiva, pasa por derribar la estatua de MacLuhan, que antes fue el paraninfo de los estudios de comunicación. El medio ya no es el mensaje. La marca es el mensaje.

mayo 16, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Fantasía

Fantasía eres tú. Fantasía es el recuerdo de algo que nunca pasó, de una tarde de verano en tu compañía que yo me inventé. Fantasía es una canción y un poema es fantasía. Fantasía es el Sol que asoma tras una congestión odiosa de nubes. Fantasía es la flor que brota en medio de un campo arrasado por la llamas de un fuego cruel. Fantasía eres tú.

 

            Cuando nos miramos e intentamos ver lo que puede ser, más allá de lo que es e incluso de lo que los demás se pueden imaginar que sea, fantasía. Surge en cualquier parte. En un tren cobarde que vuelve allá de dónde escapé hace meses con la firme promesa de no volver. En ese tren, y en los poemas de estridentes versos que ahí surgen, al amparo de Sol o luna, tanto da, lo mismo son, surge fantasía en la mente de un muchacho, que viaja hasta sus manos y se plasma en una infame máquina. Cuando soñamos, escúchame, cuando soñamos e intentamos que los sueños no se queden simplemente en eso, si no que procuramos con todas nuestras fuerzas vivas hacerlos realidad, y luchamos contra quien sea, y superamos cualquier limite que nos hayan impuesto tiránicamente, e incluso los que nosotros mismos, estúpidos, nos ponemos también de manera despótica, ilusos de amores que no saben que el alma ante nada sucumbe, ahí surge fantasía.

 

            Cuando algo se nos resiste e intentamos eliminar todos los trazos de resistencia, fantasía. Cuando amamos, fantasía. Cuando escuchamos música y dejamos que nuestras ideas vuelen libres por fin y para siempre, fantasía. Cuando escuchamos incrédulos y pasmados un poema, fantasía. Cuando escribimos una carta plagada de las mayores ilusiones y los mejores deseos, para nuestra amada, o amiga o amigo, o tal vez cuando derrochamos tinta en los enemigos, o a un desconocido o a un familiar que lo mismo son, fantasía

 

            Una ilusión que se nos escapa entre los dedos como la arena, que se banaliza en el momento mismo de concebirla, que sufre la impudicia del hombre, que nos guarda rencor por usarla utilitariamente para satisfacer nuestras necesidades de esperanza, que es preciosa como una diosa, que funda ciudades y consagra artistas, después de haberlos iluminado, que levanta del suelo al que  se cayó, que te coge a ti y de dice que sí, que sigas, y tú sigues, fantasía. Cuando te dedico la última línea, pretendiendo algo, fantasía.

 

            Ante la duda, fantasía. Ante la última e ínfima esperanza, fantasía. Y con el último suspiro, fantasea también.

 

            Porque fantasía eres tú…y soy yo.

mayo 11, 2009 Publicado por | Artículos | Dejar un comentario

Dios me maldijo

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Dios me maldijo.”Pues vaya forma de empezar..”. Me condenó a una vida de complicaciones y torturas, con leves momentos de traidora felicidad. Pero a cambio me otorgó un gran don, un hermoso don, el don de saber escribir de una forma brillante lo que vivo. Un buen escritor, una mala vida. Ese es mi drama. Como una tragedia griega, lo bueno es fatal. Lo infinitamente bello es lo que más nos daña. Lo cercano duele, mata. Entonces yo suplicaba que se truncase mi suerte.”¡No quiero escribir!”, decía. “Dejaré de hacerlo, Villano, ya no puedo más. No quiero esta vida, mi vida, no quiero esta cruel insatisfacción, no deseo esta tortura, este cuarto oscuro, esta miseria, este mudo desagradecido” Sólo quería que ahogase mi sed. No podía más. Entonces Él, cabronazo, me confesó que mi destino era terrible, que estaba abocado al dolor, al sufrimiento. No le hice caso.

 

Yo sólo quería una vida común, normal, poder ser tan infeliz como el resto de la gente. Sólo pedía sus vulgares vidas, nada más, joder. No quería mi maldito don. Entonces Él accedió. Me retiró el poder de transformar palabras en arte, frases cortas en versos, coincidencias en rimas. Y mi vida se truncó más gris que una fría mañana lluviosa de un domingo de abril. Mi vida era ya normal. Pero yo no lo sabía. A mis ojos no se lo parecía. Y me sentaba frente a este ordenador y escribía. Pero no decía nada. Mis frases sueltas eran pueriles mezquindades de un loco.

 

Mi cruel destino era éste. Mi fatal desenlace. Condenado a escribir un mundo triste y vacío. Y no podía escapar a Él…y ahora escribo dios con minúsculas, y Destino. Vi que jamás puedes eludirlo. Pues los nuevos caminos que escoges para no cruzarte con tu final, son precisamente los que el Destino había preparado para ti. Por eso estoy escribiendo esto. Y lo leo, y tiene sentido. Sigue siendo literatura. Dios me maldijo.  

mayo 11, 2009 Publicado por | Artículos | Dejar un comentario

Cartas a Penélope

Querida Penélope:

Me empeño en decirlo
pero la gente no quiere escucharme.
No me gusta escribir,
y no quisiera seguir haciéndolo.
Dicen que manejo el lenguaje de forma maravillosa.
¡Si es precisamente eso, comunicarme,
lo peor que sé hacer!
Podría contarte epopeyas enteras con una mirada,
y me retuerzo de dolor tan sólo
al vislumbrar la idea de tener
que confesarte con palabras lo que siento.
A veces creo que es una maldición
este extraño y caprichoso don
con el que Dios se vengó de antemano de mí,
ese don de convertir coincidencias
en rimas que hacen que tus ojos se iluminen,
de hacer de montones de palabras
los párrafos hermosos de una carta
en la que te suplico que si me caigo
vuelvas a ser tú la que me levante.
Me empeño en decirlo pero la gente
ya no me escucha entre sus aplausos
y el volumen de sus Ipods.
No sabes Penélope lo sólo que me encontraba
rodeado de tanta gente que me sonreía
y esperaba a escuchar alguna palabra mía.
Escudriñé sus rostros y no te vi,
y no sabes qué sólo me sentí.
Acabo de colgarte el teléfono,
y ahora, después de dos horas intercambiando frases,
empiezo a hablarte con esta carta.
Escribir es un viaje de retorno.
Aún hoy Penélope, no sé si es a ti
o a mí a quien me dirijo cuando escribo.

mayo 6, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Nuestra Corona de espinas

Decía Lao-Tsé que gobierna mejor quien gobierna menos. Y en España, las personas con menos poder son los miembros de la Familia Real. Y es que por no poder, no pueden ni votar. No puedo ni imaginarme lo frustrante que debe ser no tener voz ni voto en la elección del gobierno de su país. Y es que el Rey, a fin de cuentas, ha de acatar muchas de las leyes que impone el Ejecutivo. El resto de ciudadanos podemos estar de acuerdo o no con el resultado electoral, pero tuvimos ocasión de modificarlo.

 

Debimos los españoles haber advertido al Rey de todas las consecuencias de su coronación. Debimos haberle dicho “Majestad, guíenos y orqueste una buena Transición, y quédese para ser símbolo de unidad patria e imagen internacional del país, arregle problemas y medie entre las partes, pero prepárese para ser objeto de feroces críticas y comentarios de desagradecidos y olvidadizos, y cuando las cosas vayan mal, o simplemente cuando nos reunamos unos amigos en un bar, sepa que alrededor de su figura girará nuestro humor más mordaz”. Sepa que la corona que le entregamos, voluntaria y libremente, está cargada de espinas.

 

Varios adjetivos califican al español medio, y uno de ellos es el de desagradecido, y también, por qué no, ya que va muy unido, el de inculto. Cuántas veces hemos oído hablar mal de la monarquía… cuántas palabras exentas de cariño le hemos dedicado. Y sí, a pesar del tono del artículo, digo hemos, ya que yo también fui un adolescente estúpido y malinformado, que se unía presto a sus conciudadanos a la hora de criticar sin fundamento a una de las instituciones más antiguas de España. Lo cual es deporte nacional, dicho sea de paso. Yo también he hablado sin saber, y sin pensar, he de reconocerlo. Pero admití el error y puse todo de mi parte para enmendarlo. Es triste comprobar que soy un caso aislado…

 

Se dice de los Reyes, y también de la Familia Real, que son vagos, que es una institución vacua e inútil, que viven del cuento, que hay que abolirla, que jamás han hecho nada por el ciudadano de a pie, ese que tanto se queja de ellos… Pero a ese ciudadano de a pie, a ese españolito criticón, a ese desagradecido, a ese pedazo de inculto, me gustaría recordarle cuatro cosillas. Cuando hace unos meses el petróleo superaba los 150 dólares por barril, fue el Rey el que consiguió de Chávez un acuerdo para comprarle petróleo a 100 dólares mientras el crudo rebasaba ese precio. Millones de barriles durante un tiempo, que ahorraron a España, y a todos los contribuyentes miles de millones de euros. Y el Rey no sacó tajada. Si lo hubiese logrado un alto ejecutivo de una petrolera, se habría llevado una comisión, con toda justicia, que rebasaría con creces el total del dinero que en Los Presupuestos Generales del Estado se le asigna a la Casa Real. Así que amiguitos que creéis que el Rey vive de rentas, demostrado queda que en sólo un día el Rey se ganó su sueldo del año 2008. Pero aquí ningún mal nacido le dio las gracias.

 

 

 

 

Y ya no se acordará nadie de los problemas que la pesca andaluza tuvo con Marruecos. Bloquearon su trabajo, no les dejaban faenar donde antes lo hacían, durante meses los barcos se quedaron amarrados a puerto, dejando sin sus ingresos a muchas familias andaluzas…estas crisis se repitieron en numerosas ocasiones con González, Aznar y Zapatero, y ninguno de esos presidentes las solucionó, si no que en varias ocasiones llamaron al Rey para pedirle ayuda, incluso a altas horas de la madrugada, y fue el monarca quién, en línea directa con el rey de Marruecos, desbloqueó las negociaciones y consiguió muy favorables acuerdos para los pescadores del Sur de España. Digo que nadie se acordará, pero miento. Seguro que esos pescadores aún estarán muy agradecidos a esa institución tan denostada y que no hace nada…

 

Durante estos cuatro años de inexistentes relaciones entre Estados Unidos y España a nivel de gobierno, era el Rey quien orquestaba reuniones de empresarios de ambos países para la consecución de jugosos acuerdos de comercio, que reportaron a España altos ingresos, y crearon muchos puestos de trabajo. Allí donde Zapatero no pudo llegar, sí llegó D. Juan Carlos.

 

Y como estos ejemplos, infinitos más. Pero seguimos sin darnos cuenta… Y seguimos hablando sin tener ni idea… El Rey, gracias entre otras cosas a su completa despolitización, goza de una buena imagen internacional que jamás tendrá ningún político nacional. Es así como puede conseguir relaciones de negocios con países tan distantes en el espectro político como Irán, Venezuela, EE.UU., Arabia Saudí, Rusia… Y no descansa en este empeño. Los Reyes se pasan media vida en un avión, viajando sin descanso y cambiándose de ropa en un cuarto de baño a diez mil pies de altura, trabajando hasta 16 o 19 horas en una jornada, durante muchos días seguidos. Y jamás les he oído quejarse…

 

Pero se sigue diciendo que no hacen nada, e incluso se queman sus fotografías… A todo esto hemos de añadir lo que sí sabemos: que renunció a sus poderes y se los entregó al pueblo, que ese mismo pueblo mediante referéndum le nombró rey, que fue pieza clave y sine qua en la Transición, que manejo con soberano talento el 23-F…

 

Desde luego, si de bien nacido es ser agradecido, España debe ser líder mundial en el uso de la epidural

abril 29, 2009 Publicado por | Artículos | 2 comentarios

Recopilación poética últimos meses

I

La vida, como espejismo,

es maravillosa;

como historia, quizás demasiado larga.

Aún así exprimirla es siempre reconfortante.

El humo de después, los besos de ayer,

las lágrimas que no secamos, los abrazamos que añoramos,

le dan un matiz épico,

trágico a veces.

La revolución ha empezado ya en mi cama,

los cañones retumban en mi garganta,

el cielo se asusta.

Mirar hacia atrás es mirar vida,

mirar hacia delante, construirla.

A veces no resisto la tentación,

lo reconozco,

a veces te recuerdo.

La lucha es titánica,

pero casi siempre acabado girando la cabeza.

Quise secar las lágrimas de tantas mujeres…

pero no siempre seremos jóvenes.

No siempre seré joven.

Pero aún recuerdo una escena:

En la noche la playa era aún más romántica,

la música me recordaba otras batallas, otras mujeres,

pero ahora solo te veía a ti,

solo te veía a ti, entre el gentío.

Tú me leíste, solo tú pudiste hacerlo,

y allí nos amamos, ¡qué maravilloso fue!

¿Te acuerdas? los demás reían, gritaban, bebían…

y tú y yo nos quisimos…en aquella playa, aquella noche…

 


II

 

Esto es lo que hay.

Esto es lo que te quiero vender.

Si alguna vez fui grande, no me acuerdo,

desde arriba se veía borroso.

Los trozos de cuaderno que te guardé,

¿dónde estarán?

Lo reconozco, pude amarte mejor,

pero esto es lo que hay.

 

Tienes derecho a elegir

pero espero que no lo hagas.

Arderán las calles que pisamos juntos,

y llorará el cielo nuestra ausencia,

pero sí, tienes derecho a elegir,

esto es lo que hay.

 

¿Cuántas noches a oscuras

vas a llorar por mi,

añorándome en la distancia,

sufriendo sin motivo

por el pobre kamikaze que un día te hizo reír

y del que ahora no querrías estar lejos?

¿Cuántas noches, antes de volver conmigo?

Esto es todo lo que hay,

es lo que te quiero ofrecer,

es lo que te pretendo vender.

 

 

III

 

Al caminar por las veredas oscuras

de mi imaginación,

hallé fantasmas y cuadros

repletos de sangre y emoción.

En lo más profundo de lo desconocido

donde las muchedumbres me enseñan sus manos vacías

y un payaso agoniza en la cuneta.

Vi a Hércules reposando,

y al David cansado.

Encontré retazos de ilusiones

hechas jirones en ropas de niños.

Veleros blancos naufragaban

en océanos de dudas

entre bancos de niebla espesa.

 


IV

 

Desde mi ventana veo a gente caminar

que no son felices, por no ser yo,

y aviones en los que no llegas, aterrizando.

Veo las calles que contigo estarían llenas

tan vacías y frías…

Me asomo al borde de mi balcón

hasta el punto justo donde me caería

y retrocedo despacio y asustado.

El viento gélido de la noche

agita los cansados y ancianos árboles

bajo los que te daría tantos besos…

Y mientras, permanezco en la triste oscuridad,

que contigo sería mágica y atrayente

y que desdeña mis pobres sueños de tu amor.

Los bares donde ya no te amaré

me cierran sus puertas

y a través del cristal veo cómo los demás se mienten.

Durante un instante tuve la llave de la felicidad,

la misma que ahora sirve para cerrar

las puertas tras las que al fin te vislumbraba.

 

 

V

 

A dos mil kilómetros de tus besos

el infinito se queda corto.

A dos mil kilómetros de tu pelo

los muros que caen en el mundo

apenas resuenan en mis oídos.

Los cadáveres no me sirven,

las banderas no hondean

a dos mil kilómetros de tus ojos.

Gasto mi vida entre mentiras,

lanzando crueles improperios

a sacrificios inútiles que no te tienen

a ti como fin supremo,

por estar a dos mil kilómetros de tu risa.

Tan lejos, el viento no sopla

por más que mire al cielo,

no veo el Sol aunque mis lágrimas

caigan hasta mis mejillas implorando tus labios.

Cabizbajo intento cazar con los dedos

besos que son para otros.

Me resigno somnoliento,

mientras mi fusil descansa manso en la hierba,

pues a dos mil kilómetros de tu boca,

¿de qué me serviría a mi?

Cabo inútilmente mis trincheras

y las fosas para mis esperanzas muertas

a las que doy sepultura cubriéndolas

con mantos de ilusiones renovadas

que surgen huérfanas de madre

a dos mil kilómetros de tus abrazos.

 

 

VI

 

Eres la bella historia de una herida.

Eres un coro celestial de arcángeles derrotados.

Eres aquella tarde coralina y entristecida.

Eres pura emoción, los más dulces ojos soñados.

 

Eres un aeropuerto, una turista, un vuelo,

un sentimiento, quizás el más arrebatador,

amor, odio, la hoja que en otoño cae al suelo,

suave, eres el deseo embaucador.

 

Eres el agua fina del mes de abril,

el desgarro, la cura, el deseo, lo implacable,

eres la sonrisa genial y pueril,

 

eres ese último beso imborrable,

la lágrima que no quiere salir,

un largo adiós inolvidable.

 

 

VII

 

¿Habrá sido igual para todos

los que estuvieron antes que yo?

¿Fue tan cristalino el brillo de tus ojos

cuando les viste firmar su rendición?

Caminan helados bajo la lluvia

los sueños de otros hombres,

mientras los míos aún piden permiso.

Fue tan certero el disparo…

tan bonita y cruel la espera…

tan hechicera tu sonrisa…

El calor de ayer deja paso hoy

a gabardinas mojadas en el suelo,

zapatos cansados de caminar,

sombreros en la cama,

tristes despedidas en el recibidor.

 

Creí “nada podrá con nosotros”,

pero hoy lo recuerdo lejano,

vacío, frío, y tan lejano…

Los feriantes se van del puerto,

los payasos tristes hacen muecas al destino,

se acaba el día palideciendo,

las luces lejanas se cuelan en mi oscura habitación,

y yo escucho: “nada podrá con nosotros,

nadie podrá con nosotros,

pero estuvieron muy cerca ayer”.

 

 

VIII

 

Llegados al ocaso de la vida,

sólo te deseo que al mirar atrás

no sean errores ni penas lo que veas.

 

No te escapes, no te niegues a soñar,

no te vayas a la cama sola,

no me juzgues, no te vayas,

no te alejes de los labios que te quieren,

no huyas de tu corazón,

no te atengas a pensamientos nefastos,

huecos en el alma de sentimientos,

no te quedes sólo con lo fácil, y aburrido,

que no te venzan los párpados,

que no te asuste luna.

 

Pero si al final, pese a todo, y pese a mí,

te escapas, te niegas a soñar,

te vas sola a la cama,

me juzgas y te vas,

si te alejas de los labios que te quieren,

si huyes de tu corazón,

si te agarras a pensamientos nefastos

huecos en el alma de sentimientos,

si te quedas con lo fácil y aburrido,

si te vencen los párpados,

si te asusta la luna,

si te escapas,

que no sean mis ojos los últimos que veas,

si no lo quieres todo, no soy para ti,

que sean otros los tristes labios que te den el último beso.

 

 

IX

 

En la oscura intimidad de un bar

te confesaré todos mis pecados

tras el cuarto vaso.

Cuando las luces se apaguen

y puedan brillar tus ojos

y reflejarse en mi wisky

te contaré las tristes historias

de todas las que vinieron antes que tú.

Me apena saber que entonces

no querrás verme nunca más.

Mi memoria torpe guardará con celo

los bellos rasgos de tu cara,

¡no! ¡No! No me digas tu nombre,

deja que pueda idealizarte,

y amarte sin conocerte.

La última palabra te la diré

tras robarnos besos fugaces en mi cama,

entre sábanas y mentiras,

y sudor y humo y risas,

entre promesas vacías

te diré la última palabra,

que viniendo de mi sólo podrá ser “Adiós”.

 

 

X

 

Duerme tranquilo en tu interior

el ojo de tu corazón.

Déjalo dormir, no sea que al despertar

nos vea juntos y descubra la traición.

Quizás no deberíamos encender la luz,

dejemos que la revolución en tu cama

sea oscura, sea nuestra, y sea sincera.

El amanecer esperará por nosotros, tranquila,

ahora todo el tiempo somos tú y yo.

Sólo hay un camino para los dos,

y lo estamos recorriendo, al fin.

No mires atrás, eso te dañará.

No mires atrás, el futuro es apasionante.

 

 

XI

Cierra los ojos y abre el corazón.

Inicia así la visión transhumana

de la realidad de tu ser.

Puede que encuentres tu lado malvado,

o tu granito de arena.

Si ves tu camino,

muéstramelo.

Si me ves a mí, ¡grita!

Planta una semilla conmigo

allá dentro.

Dejaremos que crezca con la luz

pura y cegadora de nuestros corazones.

¿Ves humanidad? Celebra

entonces el feliz hallazgo.

 

Ahora abre los ojos, olvida el corazón

y mírame fijamente.

No dejes que tu mente pueda reaccionar

cuando te pregunte qué ves,

contesta, sin pararte a pensar.

Penetra en la oscuridad de mis ojos,

y siente cómo lo haces.

Siente tan sólo, no lo petrifiques.

No lo estropees.

Y si son “te quiero” las palabras

que buscan tus labios y no encuentran,

no te esfuerces en hacerlo.

Bésame sin pensar.

 

 

XII

 

Entiendo ahora la belleza,

en la luz de un acorde rasgado,

en la suave fragilidad extrema de un susurro,

en un desliz del Sol sobre una montaña,

en la niebla que se acuesta sobre el valle,

en el río que nada por mi tierra,

en el pez que, sin saberlo, lo surca,

y también en ti.

 

Distingo por fin la sinceridad

en la boca de otros, y no solo en la mía,

en poemas preciosos y olvidados,

en las gotas cristalinas,

en las hojas que caen,

en la estrella que me guía,

en el mapa perdido que recorro,

y también en ti.

 

 

marzo 18, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

¡Tengo una pregunta para usted! (¡Pero responda!)

No sé ustedes, pero a mi me pareció bochornoso el espectáculo que nos ofreció el Presidente del Gobierno ayer en un programa de la televisión pública. Me senté en el sofá lleno de regocijo, esperando impaciente el momento en que se iniciase el linchamiento público (no sin ciertos reparos acerca de la preelección de preguntas) y la verdadera sesión de control al gobierno, esta vez por parte de los ciudadanos.

Una pregunta tras otra, mi grado de asombro se fue disparando. Escudriñé el televisor, en busca de una hipotética pantalla transparente entre el Presidente y el público. Me fijé, en los planos cortos, si José Luís no tendría unos taponcitos en los oídos. Pero nada, no había indicios de que así fuese. O sea que era cierto, el Presidente del Gobierno estaba insultando a los ciudadanos a la cara. Y ellos ni se enteraban. Qué talante…

Los ciudadanos que participaron en el programa tenían una idea clara: harían preguntas específicas para obtener respuestas específicas, propuestas de futuro con sus siglas y todo. Querían las cosas claras, y no estaban dispuestos a tolerar demagogias, cambios de tema, o monólogos presidenciales independientes a la pregunta tratada. Pero amigos míos, con la presidencia nos topamos… Algunos incluso se cabreaban al ver cómo sus preguntas quedaban sin respuestas, adormecidas en un mar suave de demagogia, o como, directamente, el presidente ignoraba su pregunta para lanzar su discurso. Se cabreaban, hacían gestos de indignación, volvían a coger el micro para apremiar al Presidente a que se limitase a contestar su pregunta (mención especial merece el simpático y carismático Teodoro), pero nada, ZP a lo suyo.

Yo vi el programa con mis compañeros de piso. Y el comentario era siempre el mismo: “¿Pero por qué no contesta?”, “¡No cambies de tema!”. Pero lo que yo realmente quería decir era: “¡No los trates de idiotas!”. Había un máxima que a mi me hacía mucha gracia hasta que descubrí quién la había pronunciado (Goebbels, mano derecha de Hitler) y que rezaba así: “No trates a la gente de tonta, pero nunca olvides que lo es”. El señor Zapatero, al pretender desviar la atención de una pregunta incómoda y querer llevar el debate a su cauce no estaba sino llamando idiotas a los presentes a la cara. Los manipuló sin pudor, como intenta hacer desde que es una figura pública. Eso sí me parece grave, más aún que las acusaciones de falta de previsión frente a la crisis o mentiras acerca de las dimensiones de ésta. Y es que este hombre se piensa que todos somos idiotas, sin discriminación. Cambiar de tema, o caer en demagogia frente a los que ayer le preguntaban no era sino decirles que las preguntas le incomodaban o que no tenía respuesta para ellas, pero que como les considera tontos, con un simple (tan simple como ustedes, estaría pensando) cambio de tema bastará. No me puse a contar, pero quise hacerlo, cuántas preguntas quedaron sin respuesta. Todas las comprometidas y difíciles, eso seguro.

Me parece indignante esta forma de actuar por parte de cualquier persona, pero por parte de un presidente del gobierno aún más. Pero esto demuestra aún más un hecho que hemos estado viendo desde hace tiempo: el PSOE no hace política, hace propaganda.

enero 27, 2009 Publicado por | Artículos | Dejar un comentario

La crisis hipotecaria

Dice la R.A.E. que una hipoteca es una “finca que sirve como garantía del pago de un crédito”. Leído esto, y una vez depositada la confianza de rigor en la Real Academia, queda claro el significado de una palabra que estos meses ocupa mucho espacio en periódicos, radios, televisiones y conversaciones de bar. Cuando te conceden un préstamo, un crédito, y debido a la desconfianza que genera tu persona o institución, debes poner como aval algo de gran valor, y materialmente apreciable.

 

Pero, ¿qué pasaría si la finca que cubre esa garantía es, ni más ni menos, la Xunta de Galicia? Estaríamos hablando de palabras mayores, y la deuda debe ser de proporciones gigantes. Y la pregunta que nos asalta es, ¿quién será el solicitante del crédito? Pues es en este caso son dos personas, que ponen sobre la mesa el mismo aval. Ambos piden el mismo préstamo, la misma cantidad y concepto, y ambos se escudan en el valor materialmente apreciable de la Xunta. Esos dos irresponsables (por ofrecer en aval algo que no les pertenece) son Emilio y Alberto, Touriño y Feijoo.

 

Asisto apesadumbrado y decepcionado estos días a la bajada de pantalones colectiva por parte de los dos principales partidos que optan a la Presidencia de Galicia. Decepciona ver que en épocas electorales, el único recurso de los dos grandes partidos es el cinismo, la mentira, el insulto y, cómo no, el ceder indiscriminadamente y cambiar de parecer según la dirección del viento sólo para arañarse el uno al otro unos míseros votos. Me apena ver que no es la defensa de sus programas electorales el recurso utilizado para conquistar votantes, sino que los votos, o el querer ganarlos a toda costa, son los que marcan y definen imprecisamente sus políticas y mítines. ¡Se han cambiado los papeles! En la antigüedad la política se ejercía en plaza pública, y allí los brillantes oradores posicionaban a los oyentes mediante interesantes estratagemas usadas para defender sus principios. Ahora la política se esgrime desde los despachos, y siempre tras conocer las últimas encuestas de intención de voto.

 

Las medidas impopulares pero justas y necesarias ya sólo se ven a mediados de legislatura, pero es impensable escucharlas antes del comienzo de ésta. El viejo “pan y circo”, vaya. Démosle al pueblo lo que quiere. En ese afán, los políticos no escatiman recursos en plegarse a las opiniones de quién sea, y sobre el popularismo edifican sus puntos políticos clave. Si defender a España no consigue votos, pues adiós España, adiós. ¿Qué le vamos a hacer si Galiza vende más que Galicia? (Por más que el Word se empeñe en subrayar y marcar cómo incorrecta la palabra Galiza…)

 

Pero lo peor de todo llega, ironías del destino, cuando ese cruel y casi antidemocrático bipartidismo deja paso en alguna Comunidad Autónoma a una lucha entre tres fuerzas políticas. Lo que debería ser un punto a favor para las libertades de los votantes y el pluralismo electoral (y por extensión, social), se convierte en el origen de quebraderos de cabeza y lastres electorales, que se convierten en hipotecas políticas una vez que alguno de los dos grandes partidos llega al poder. Es triste, porque es cierto. En Galicia, se personaliza en la figura del Bloque Nacionalista Gallego. Este partido que tiene, le pese a quién le pese, la valiosa llave de la Xunta. Injusto, pero cierto, en las anteriores elecciones el Bloque nombró a Touriño Presidente de Galicia, pese a que fue el PP el partido político más votado. Lo peor no es el “robo”, el hecho de que un partido no gobierne pese a que ha sido el más votado por los ciudadanos. Lo peor es que a paritr del triunfo socialista, los del Bloque (¿Bloqueados?) empezaron a cobrarse los intereses del crédito concedido. Así, ningún paso del gobierno se daba sin la tutela y aprobación de los nacionalistas, y, desdichados caprichos del destino, las políticas y decisiones del PSOE no eran sino políticas y decisiones del Bloque, pese a ser éste el partido con menos escaños de los tres… Es así como, fruto de la irresponsabilidad política y también ciudadana (lo siento mucho ciudadanos), es el partido menos votado el que en la práctica gobierna realmente en Galicia.

 

Dice la R.A.E. que ironía es la “burla fina y delicada”. Bueno, esto es una burla del Bloque, y del PP y el PSOE también por no evitar esta situación, pero no es fina y delicada, por ser un burla que dura cuatro años y está en conocimiento de todos. Así que ojeo de nuevo el diccionario y encuentro otra mejor que define el panorama político gallego. Vergüenza, según la Academia: “Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena”.

enero 25, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

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